viernes 15 de octubre de 2010

¿Cómo hacer compost?

1. ¿Qué necesito para hacer compost?

La forma más elemental es hacer un montón en un rincón del jardín o usar un cajón de listones de madera. Pero lo mejor es comprar un compostador prefabricado. Los hay de distintos materiales (plástico, resina, térmicos, etc.) y tamaños diversos.


A la hora de elegir el tamaño, siempre es mejor pasarse que quedarse corto. Deberás tener en cuenta datos como:
Cuántas personas viven en la casa.
Cómo es de grande el jardín o el huerto.
Si predominan árboles de hoja caduca, de hoja perenne, si hay césped, etc.
El consumo de frutas, verduras y ensaladas que tenéis en vuestro hogar. Si diariamente, si dos o tres días a la semana, etc.
Aparte del compostador o silo, precisarás herramientas para voltear, tijeras de poda para cortar ramas y una pala para extraer el compost hecho.

También es muy recomendable disponer de una máquina biotrituradora para las ramas gruesas que no se puedan cortar con las tijeras y para picar los restos vegetales y acelerar así su descomposición.

Opcionalmente, te interesaría tener un termómetro de alcohol de hasta 100º (el de mercurio se puede romper y tendrías que tirar todo el compost) y un medidor de pH para tener más información sobre el estado del compost.


2. ¿Dónde ubico el compostador?

Deberá reposar directamente sobre la tierra.

Por comodidad, elige un sitio cercano a la cocina.

En la sombra es mucho mejor que en el sol, ya que si no, tendrías que regarlo con frecuencia para mantener la humedad.


3. ¿Qué puedo echar?

Del jardín:

Hojas, césped, hortalizas, paja utilizada como acolchado, ramas podadas (si las pasas por una triturada mucho mejor), serrín, etc.

Las malas hierbas sólo si son anuales y no llevan semillas, porque las perennes que tienen estolones (ej. grama) o bulbillos (juncia o castañueña) o rizomas, puede mantener su viabilidad y brotar.

Del hogar:

Cenizas, posos del café o de té, infusiones con papel incluído, cáscara de huevo, frutas, verduras y hortalizas, periódicos no impresos en color, yogures caducados, tapones de corcho, papel de cocina, aceite de aliñar, pelos, etc.







4. ¿Qué no debo echar?

• Carne, huesos y pescado. Produce malos olores.

• Plantas y frutos enfermos o gran cantidad de vegetales podridos. Produce malos olores y putrefacción.

• Los excrementos de animales domésticos y de personas. Lleva patógenos.

• Ceniza y serrín de madera tratada o aglomerados. Colas y barnices. Esto es muy tóxico.

• El resultado de pasar la escoba tampoco porque lleva metales pesados.

• Por supuesto cualquier material que no sea orgánico y biodegradable: plásticos ,vidrio, etc..

viernes 8 de octubre de 2010

ENMIENDAS MINERALES

ENMIENDAS MINERALES

Para terminar, las enmiendas minerales. No son abonos. Se hacen para corregir el pH de un suelo o para mejorar suelos salinos. Si tu suelo tiene un pH demasiado bajo o demasiado alto o bien es salino, deberás aplicar alguno de estos productos. Son situaciones poco habituales, pero se dan.

• Enmienda de azufre para bajar el pH del suelo.

• Enmienda de calcio para subir el pH del suelo.

• Enmienda de yeso o de azufre para corregir suelos salinos. Venden preparados ricos en Calcio y formulados para este fin.

martes 5 de octubre de 2010

BIOACTIVADORES

BIOACTIVADORES

Estos productos son poco conocidos por el aficionado y por tanto, poco usados en jardinería. Bioactivadores los hay de dos tipos principales:

• AMINOÁCIDOS

• EXTRACTOS DE ALGAS

Su mayor interés, más que como alimento, está en su capacidad para vigorizar y estimular las plantas a que superen situaciones adversas como sequías, daños por heladas, trasplantes, transportes, plagas, enfermedades, efectos fitotóxicos de plaguicidas mal empleados o de herbicidas, etc. Los tratamientos con aminoácidos o con extractos de algas permiten al cultivo recuperarse más rápidamente si está debilitado por haber sufrido alguna de esas circunstancias: una granizada, un stress hídrico, una helada, etc. Este es su mejor uso, para activar el metabolismo del vegetal. Es un complemento al abonado mineral correspondiente.

Normalmente se aplican por vía foliar, pero también al suelo, por vía radicular.